Dos partes esenciales la constituyen, el
hardware (hard = duro) que es su estructura física (circuitos electrónicos,
cables, gabinete, teclado, etc), y el software que es su parte intangible
(programas, datos, información, señales digitales para uso interno, etc).
Desde el punto de vista funcional es una
máquina que posee, al menos, una unidad central de procesamiento, una memoria
principal y algún periférico o dispositivo de entrada y otro de salida. Los
dispositivos de entrada permiten el ingreso de datos, la CPU se encarga de su
procesamiento (operaciones aritmético-lógicas) y los dispositivos de salida los
comunican a otros medios. Es así, que la computadora recibe datos, los procesa
y emite la información resultante, la que luego puede ser interpretada,
almacenada, transmitida a otra máquina o dispositivo o sencillamente impresa;
todo ello a criterio de un operador o usuario y bajo el control de un programa.
El hecho de que sea programable, le
posibilita realizar una gran diversidad de tareas, esto la convierte en una
máquina de propósitos generales (a diferencia, por ejemplo, de una calculadora
cuyo único propósito es calcular limitadamente). Es así que, sobre la base de
datos de entrada, puede realizar operaciones y resolución de problemas en las
más diversas áreas del quehacer humano (administrativas, científicas, de
diseño, ingeniería, medicina, comunicaciones, música, etc), incluso muchas
cuestiones que directamente no serían resolubles o posibles sin su
intervención.
Básicamente, la capacidad de una computadora
depende de sus componentes hardware, en tanto que la diversidad de tareas
radica mayormente en el software que admita ejecutar y contenga instalado.
Si bien esta máquina puede ser de dos tipos,
analógica o digital, el primer tipo es usado para pocos y muy específicos
propósitos; la más difundida, utilizada y conocida es la computadora digital
(de propósitos generales); de tal modo que en términos generales (incluso
populares), cuando se habla de «la computadora» se está refiriendo a
computadora digital. Las hay de arquitectura mixta, llamadas computadoras
híbridas, siendo también éstas de propósitos especiales.
En la Segunda Guerra mundial se utilizaron
computadoras analógicas mecánicas, orientadas a aplicaciones militares, y
durante la misma se desarrolló la primera computadora digital, que se llamó
ENIAC; ella ocupaba un enorme espacio y consumía grandes cantidades de energía,
que equivalen al consumo de cientos de computadores actuales (PC). Los
computadores modernos están basados en circuitos integrados, miles de millones
de veces más veloces que las primeras máquinas, y ocupan una pequeña fracción
de su espacio.
Computadoras simples son lo suficientemente
pequeñas para residir en los dispositivos móviles. Las computadoras portátiles,
tales como tabletas, netbooks, notebooks, ultrabooks, pueden ser alimentadas
por pequeñas baterías. Las computadoras personales en sus diversas formas son
iconos de la Era de la información y son lo que la mayoría de la gente
considera como «ordenador». Sin embargo, los ordenadores integrados se
encuentran en muchos dispositivos actuales, tales como reproductores MP4;
teléfonos celulares; aviones de combate, y, desde juguetes hasta robot
industriales.
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